Por Claudio Andrade
Las obras de Rembrant se venden en las principales casas de subastas del mundo por cifras que rondan los USD 170 millones.
El “Proyecto Rembrandt” concluyó que existen 340 obras autentificadas del pintor, pero hay otras que salieron de sus talleres y pertenecen, en verdad, a sus alumnos. La discusión sobre quién hizo qué en este sentido es basta y compleja. Sin embargo, el número 340 está aceptado internacionalmente.
Dicho esto, en Ushuaia el vecino y coleccionista de origen chino, Liu Zhijiang, asegura haber comprado accidentalmente en Buenos Aires una obra que pertenecería al artista neerlandés o que al menos habría salido de las aulas donde trabajaban sus estudiantes.
Se trata de “Encuentro de Jacob y Raquel en el Pozo de Agua” que dataría de 1600, según indicó el coleccionista a “El diario del Fin del Mundo”.
Zhijiang sometió la pintura al análisis del Centro de Investigación en Arte, Materia y Cultura de la Universidad Tres de Febrero. El trabajo de los expertos, quienes además se ocuparon de restaurar la pieza, concluyó que los materiales coinciden con los que utilizaba Rembrandt habitualmente. Se verificó que los pigmentos y la tela datan del 1600.
Según una de las webs en donde se difunde el trabajo de los expertos del centro de estudios, resultaron analizados “pigmentos son ocres, sienas, tierras, óxidos, umbers, blanco de plomo, negro de hueso”.
Materiales antiguos
“Blanco de plomo: el blanco de plomo tiene la cualidad de ser sumamente refractante, lo que da a los cuadros realizados con este material cualidades ópticas que ningún otro material proporciona, al aparentar tener más luz de la que realmente tienen, elemento fundamental de la pintura de Rembrandt. Coincide perfectamente con las pinturas de Rembrandt”, se explica en el sitio.
“La tela original esta hecha con raíz de árbol, exactamente es de lino, coincide perfectamente con la época de Rembrandt”, sigue.
Este cronista intentó comunicarse con el centro de estudios, pero al momento de escribir el artículo aun no había recibido respuesta.
El coleccionista cuenta que compró la obra a un conocido en el barrio de San Telmo, Buenos Aires.
“Desconocía el valor de la pintura cuando la compré hace cuatro años en San Telmo, Buenos Aires, a un allegado. La obra provenía de Alemania. Tengo alrededor de 300 pinturas de origen europeo, pero no me di cuenta de que podía ser una obra original del 1600. Llevé a estudiarla a la Universidad de Tres de Febrero (Buenos Aires), donde aún está la pintura”, dijo.
“Como elemento principal y más importante se identificó en la pintura la utilización del color blanco de plomo, el primer pigmento sintético que fue muy utilizado por los artistas del año 1600, elemento fundamental de las obras de Rembrandt”, agrega quien además proyecta fundar un museo en la localidad.
“La tela original de la pintura es de fibras naturales de origen vegetal, específicamente de lino, y el tejido del lienzo es un tafetán cuya densidad muestra que se trata de una tela preindustrial, concordante con la datación del año 1600 aproximadamente y que empleaban los artistas del barroco”, suma.

Por supuesto, si se tratara de un original parece poco probable que la restauración fuera emprendida por instituciones o galerías que no se encuentren especializas en el pintor. Es uno de los puntos débiles del relato del coleccionista.
La advertencia del mayor especialista del mundo
Otro elemento que hace dudar de la autenticidad es la declaración en 2019 de Jan Six, el mayor especialista en el artista del mundo. “Puedo confirmar que no hay Rembrandt que haya aparecido en el mercado en los últimos diez años con el cual yo no haya estado vinculado de alguna manera”, indicó a Gaceta Holandesa.
El cuadro retrata una escena del Antiguo Testamento en el que Jacob se encuentra con Raquel y su padre Labán junto a un pozo.
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York tiene en su catálogo una obra llamada “The Meeting of Jacob And Rachel at the Well”, un dibujo adjudicado a la Escuela de Rembrandt y data de entre 1640 y 1649.
La obra en cuestión está realizada en “pluma y tinta parda, pincel y aguada parda, realzado con gouache blanco, con línea de encuadre a pluma y tinta parda”, indica el catálogo del MET.
No obstante, el dibujo no parece un “work in progress” de la pintura que pertenece a Zhijiang, por lo que tampoco podría tomarse como un antecedente.

En el pasado se han detectado cuadros de la Escuela de Rembrandt que al principio fueron calificados como falsos y luego se corroboró su autoría. Aunque el cuadro de Zhijiang no figura en los catálogos de las principales colecciones del legendario pintor a las que se pueda tener acceso libre.
Rembrandt sí pintó obras cuyos temas extrajo de la Biblia como “La Resurrección de Lázaro”, “David ofrece la cabeza de Goliat al rey Saúl”, “Arrepentido Judas devuelve las piezas de plata”, “Cristo ante Pilatos” y “La resurrección de Cristo”.
Entre otros artistas, también el pintor napolés Luca Giordano pintó una obra que retrata el mismo momento del Génesis llamada “Jaboc y Raquel en el pozo” y que data del 1653. Por su lado, Bartolomé Esteban Murillo retrató la escena bíblica en su obra “The Meeting of Jacob and Rachel at the Well”. Murillo vivió entre 1617–1682. Existen otros ejemplos.

La del coleccionista chino en el fin del mundo, hace pensar en tantas otras extrañas y desopilantes historias donde la veracidad de la obra adjudicada a un gran maestro se pone en tela de juicio con distinto grado de fundamentos.
Por caso, en 2006 se dio a conocer el documental de Harry Moses, “Who the fuck y Jackson Pollock?”, sobre una camionera que compró en un depósito un cuadro en USD 5 y resultó ser una obra semejante a las del famoso pintor norteamericano y que aunque no tenía su firma si albergaba sus huellas digitales. La obra no fue revendida a pesar de los cotejos que hicieron los especialistas.
