Por Claudio Andrade

El nuevo Parque Nacional Cabo Froward se integra a la llamada Ruta de los Parques de la Patagonia, que se extiende a lo largo de 2800 kilómetros entre Puerto Montt y Cabo de Hornos.

En total abarca 3 regiones – Los Lagos, Aysén y Magallanes – y 11,5 millones de hectáreas protegidas. Constituyen el 91% de la superficie protegida en Chile.

De acuerdo a datos de National Geographic y la Fundación Rewilding Chile los 17 parques que componen esta hoja de ruta verde capturan casi tres veces más carbono por hectárea que los bosques de la Amazonía.

Días atrás, los representantes de Tompkins Conservation y la Fundación Rewilding donaron al Estado de Chile más 93 mil hectáreas de la Península de Brunswick en un acto del que participó el presidente Gabriel Boric, para la creación del Parque Nacional Cabo Froward. En el encuentro también estuvo En Kristine Tompkins, viuda de Douglas Tompkins, el fallecido empresario y conservacionista creador de la marca Patagonia.

“Gracias a la generosa propuesta de donación de la Fundación Rewilding Chile, más de 93 mil hectáreas en Cabo Froward serán parte de la creación de un Parque Nacional. Avanzamos enfrentando la crisis climática y protegiendo la biodiversidad”, escribió el presidente Boric en su cuenta de Twitter.

Cabo Froward está ubicado donde concluye formalmente el continente americano. Después el cuerpo de nuestro continente se despliega en un imponente archipiélago. Más abajo, sobre este rompecabezas salvaje, se encuentra el Parque Nacional Alberto de Agostini fundado en 1965.

La zona de Cabo Froward a 30 kilómetros al suroeste del Fuerte Bulnes y a 90 kilómetros de Punta Arenas, está cubierto en un 48% por bosques subantárticos tales como Coihue de Magallanes, Canelo, Ciprés de las Guaitecas; y un 11% de turberas milenarias.

Sus bosques absorben 521 toneladas carbono por hectárea, han indicado trabajos sobre la región.

También vive allí la población más austral del huemul y el canquén colorado, dos especies en peligro de extinción.

Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, por cada dólar invertido en áreas protegidas entre 8 y 10 dólares retornan a la economía local.

“Yo no puedo meterme en aspectos sociales y políticos en Chile, soy extranjera pero sí puedo decir que en cualquier país es importante que la ciudadanía y los políticos empiecen a clarificar el rol para el futuro sano y digno para todos los seres humanos, Chile está convirtiéndose en un modelo de lo que es posible”, dijo la conservacionista norteamericana Kristine Tompkins cuando su fundación adquirió la propiedad de 93 mil hectáreas sobre la que levanta el nuevo parque.

“En todo el planeta hay una tensión que siempre existe entre la conservación y el desarrollo. Creo que en las últimas décadas, Chile ha intentado focalizar en ambos, porque no puede tener solamente el desarrollo, porque a futuro va a fracasar todo; pero tampoco no se va a poder a conservar todo el planeta porque es imposible. Debe haber un reconocimiento de que necesitamos el desarrollo y la conservación, pero que necesitamos ambos a cambio de que no se puede tener todo, si no el planeta va a fracasar”, agregó.

“Hoy hay muchos estudios que dicen que si no hacemos conservación, vamos a tener problemas en las economías. Por ejemplo, si se hacen parques marinos se va a generar el área y las especias van a tener la posibilidad de recuperarse y nacer”, concluyó.

Fotografías del artículo: distintos autores publicado en www.rewildingchile.org