Circuito Chico y Puente Romano

Será un clásico por siempre. Circuito Chico, un mirador hacia algo que si no es el paraíso se le debe parecer bastante.

Turistas. Algún carrito. Celulares cliqueando. Al final de la mirada los lagos y montañas. Cómo hermosos monstruos de granito. Dioses de otro tiempo convertidos en piedra.

Después la caminata de rigor y otro recuerdo en el tiempo: el Puente Romano. Una idea de hace casi 100 años que se hizo cuerpo.

No es un camino hacia Roma aunque dicen que todos los caminos conduce a ella.

En medio del bosque, el puente. Imaginado. Puesto. Indemne.

Otra puerta a una época que se ha ido. Una ciudad invisible que no fue. Que no sucedió.

Pero allí quedó el puente para probar que hubo algo: sueños de gloria Romana. Imperiales.