La nueva cocina que explota en las redes

La cocina se ha convertido en una tendencia que ya no tiene fronteras. Es un hecho cool en sí mismo.

Se podría suponer que todo este nuevo movimiento comenzó con los antiguos libros de recetas, pero no. Los maravillosos manuales han estado siempre y datan desde hace siglos.

¿Cuándo la cocina se transformó en una moda? ¿Cuando los cocineros y cocineras adquirieron la categoría sexy y le otorgaron otra imagen al sabor?

Probablemente esto se vincule con la aparición de las redes. Hace años ya que James Oliver se juntaba con sus amigos en un minúsculo departamento para cocinar casi en vivo para media Inglaterra y más tarde para el planeta entero. Aquellos todavía eran los tiempos en que la televisión reinaba.

Internet cambió las reglas del juego. Aunque siempre es necesaria una plataforma fuerte y publicidad, no fueron pocos los cocinero/as puertas adentro que ganaron fama gracias a Instagram y Facebook.

Desde su aparición, cocinar es algo que ocurre en las redes principalmente.

El movimiento ya está desatado. Cocineros/as con rastas, en pantuflas, con pantalones cortos, con pinta de rockers y rokeras. El arte de la cocina es una fauna que representa a la civilización toda.

Oliver continúa siendo un referente y sus libros de cocina fácil son un mástil del cual aferrarse cuando el principiante interna en el concierto de las ollas.

Pero hay tanto más, Andrés de Oliveira, por ejemplo, el fotógrafo y cocinero ecuatoriano tiene una cuenta en Instagram que es un boom. Cocina breve y genial con un toque de humor.

Con eso basta para que lo sigan ejércitos de neófitos.

Narda Lepes, por su lado, mantiene su presencia en televisión y redes y nos hace imaginar platos sabrosos y reconfortantes.

Fernando Trocca crea, busca y recrea desde sus restaurantes Sucre London y Sucre Dubai, pero en el entretiempo nos regala recetas maravillosas en su cuenta de Facebook, unos excelente videos “caseros” y hogareños que, dicho sea de paso, hace su propia hija.

Todo en casa. Todo perfecto.

“Un cocinero se convierte en artista cuando tiene cosas que decir a través de sus platos, como un pintor en un cuadro”, decía Joan Miró.

Ahora vemos cuánta razón tenía.