Cuentan que en Puerto Natales no quedan más de cuatro carpinteros dedicados a armar lanchas para la pesca artesanal. El dato ronda la ciudad y a veces el número sube a cinco y en otras baja a uno.

Mientras tanto, José Colivoro, carpintero él y originario de Chiloé, avanza en una lancha color azul en el sector conocido como “Zapato” Brujo, porque todo ocurre al lado de la casa del dueño de la última casa de la Costanera natalina. “Zapato”, como todos le conocen aquí.

No hay apuro en sus movimientos. El dueño de la nave, José Humberto Catelican, ceba mate, da charla, fuma un cigarrillo, acompañado por José Catelicán, un jovenzuelo que espera aprender del oficio como mejor se hacen estas cosas: mirando y ayudando.

Un tacho tira algo de calor y más que nada humo.

La lancha está siendo construida con madera regional y ya tiene sus medidas definitivas: 11,40 metros de largo por 3,10 metros de ancho. Puede albergar unos 12 mil kilos de pescado, explica Colivoro.

Colivoro es pescador artesanal y también patrón de lancha que brinda servicios a las empresas salmoneras.

Gente de Natales y de Chiloé. Como la mayoría en este bello rincón del fin del mundo.

La tarde pasa muy fría pero soleada. Como un cuadro vivo, como un truco. Porque aunque la belleza cae a plomo sobre los cuerpos de quienes trabajan, la helada no deja espacio para juegos. El vapor se fuga de las bocas. Pasan los mates, los cigarrillos, suena una amoldadora, una sierra de mano, un martillo. Al fondo las montañas nevadas, cubiertas de sol, como gigantes amables e indiferentes.

Junto a la lancha, botes que esperan su momento de salir al mar. La lancha lo hará recién en diciembre. El trabajo le ha llevado a Colivoro dos meses y con el que transcurrimos, julio de 2022, serán tres. Apenas tres para una obra compleja y hermosa.

¿Cómo empezó en esto, maestro?, preguntamos. Y la respuesta lo explica todo: “Tuve un sueño…”, dice en broma, porque también él aprendió mirando. “¿Cómo si no?”, dice.

Cuando esté en el agua, la lancha podrá navegar a unos 7 nudos gracias a su motor Mercedes a 90 y a su fuera de borda de 40.

Ya poseerá sus propias historias y el tatuaje del mar sobre su piel de madera.